Otra vez Noviembre
en Mayo, después de tanto tiempo; hacía dos años que no pasaba y
no pudo caer en peor momento. Mi estado de ánimo no era el adecuado
como para disfrutar de esta primavera en otoño, casi finales de
otoño y principios de verano, donde las hojas caen de los árboles y
las flores perfuman el aire con aroma a jazmín y rosas. La vida está
llena de situaciones inoportunas, aunque no me quejaba; era un regalo
que nos había mandado la naturaleza y era mejor que nada. Mientras
tanto seguía con mi rutina habitual: Levantarme, darme una ducha,
cepillarme los dientes, desayunar y caminar al trabajo; una rutina
aburrida, pero que me mantenía con la cabeza ocupada en otras cosas
y me alejaban de mi dolor, anestesiaba un poco la herida a carne viva
que tenía abierta en el pecho. Esa mañana hubo un quiebre: Cuando
prendí la tele para ver la primera edición del noticiero la chica
del clima estaba diciendo: Hoy
el tiempo nos sorprende adelantándonos nuevamente, después de dos
largos años, al mes de noviembre en este día veinte de mayo. Así
que nada de abrigos esta mañana porque tenemos una temperatura de
treinta grados y va a aumentar a treinta y seis acercándonos al
