miércoles, 5 de febrero de 2014

Vértigo



Vértigo



   Tal vez debería reemplazar la tristeza por el odio. Dejar que todo fluya. Extender las manos, acariciar el viento por unos instantes y mirar hacia abajo. Si, hacia abajo. Sentir el vértigo; esa sensación extraña en el estómago y el palpitar frenético, arrítmico y sufrido de mi corazón. Palpar el agua amarronada con la mirada. Sentir el frío. Esperar a que caigan los primeros copos de nieve, después de que se forme la tormenta, que las nubes eclipsen al sol y que la luna no ilumine. Puedo esperar a que todo esto ocurra, pero no puedo esperar tu llegada. Que agarres mi mano, que me salves del peligro, de mi angustia y de mi inminente suicidio. Me dejo caer. La oscuridad me atrapa y me envuelve en un manto de seda negro. La muerte me abraza, me besa, me toca; cubre mis ojos de negro y todo se diluye. Se pierden los sonidos, desaparece el viento y los copos de nieve ya no acompañan mi caída.
Todo se calla.

Tu voz pronuncia mi nombre

Hace unos meses me animé a escribir mi primer poesía. No soy mucho de leerla, pero descubrí que me gusta escribirla. En mi opinión, el resultado un texto perfectamente imperfecto. Pero lo que realmente vale no es mi auto crítica, sino las de ustedes...